25 de diciembre de 1891 – 5 de enero de 1892

José Martí en Cayo Hueso

Cómo el Apóstol de la independencia cubana ganó el apoyo de la comunidad de exiliados más numerosa, más próspera y más dividida de todas.

Estatua de Martí en el San Carlos (cortesía de Jim Austin)
Estatua de Martí en el San Carlos (cortesía de Jim Austin)

Cuando los obreros de las fábricas de tabaco de Cayo Hueso escucharon sobre los ideales de José Martí y su exitosa visita a Tampa, pidieron a los líderes de la comunidad cubana de Cayo Hueso que lo invitaran a la ciudad para presentar sus ideas. Martí acoge el gesto con entusiasmo, ya que el momento no puede ser más propicio. En recientes reuniones, las comunidades de exiliados de Nueva York y Tampa le han otorgado su respaldo para la lucha contra el yugo colonial español.

La comunidad de Cayo Hueso era la más numerosa y la más próspera, pero también la más dividida. Obtener su respaldo era esencial y no sería fácil. En la Navidad de 1891 Martí parte de Tampa rumbo a Cayo Hueso en el vapor Olivette, en su primera visita. Lo acompañan prestigiosos líderes de las comunidades cubanas de Nueva York y Tampa.

A pesar de la gripe y la fiebre que padece, Martí no podría estar más entusiasmado con su visita. En el muelle de Cayo Hueso le espera una jubilosa bienvenida con bandas de música y banderas cubanas. Así la describe Jorge Mañach:

El anciano José Francisco Lamadriz se adelanta a saludar al que había sido su compañero de afanes patrióticos once años antes en la Junta de Calixto García. "Abrazo a la revolución pasada", le dice Martí. "Abrazo a la nueva revolución", contesta el anciano. Los dos patriotas se estrechan en un largo instante de silencio conmovido. A uno de los tampeños se le ocurre algo feliz acerca del pino nuevo que enlaza sus ramas con el pino viejo. La multitud rompe en aclamaciones, escoltando a Martí hasta el hotel Duval.1

Al día siguiente el médico le pidió reposo absoluto por varios días. Desde el hotel, en cama, recibió a numerosos líderes y políticos de las diferentes agrupaciones, con quienes sostuvo reuniones informales durante varios días. Tras muchas discusiones y cabildeo, logró el respaldo de todas las agrupaciones de Cayo Hueso. Ya sintiéndose mejor, visitó diferentes lugares de la comunidad. En particular, se presentó en las fábricas de tabaco, donde en algunos casos tomó la tribuna del lector para compartir su arenga revolucionaria.

En el San Carlos

El 3 de enero es invitado al San Carlos. Esta vez el discurso lleva la fuerza que le imparte el respaldo recibido en Cayo Hueso.

"En los salones del Club San Carlos y tribuna de combate se aplaude la oratoria avivante y revolucionaria de José Martí, escuchada y repetida en la emigración cubana de Tampa y Cayo Hueso."2
Recibo de cuota del PRC
Recibo de cuota del PRC

El 5 de enero la fiesta de despedida también tiene lugar en el San Carlos. Para la ocasión, jóvenes escolares recitan versos y damas de la comunidad deleitan con piezas al piano. Varios oradores, todos dirigiendo el verbo en honor al Apóstol, reciben ovaciones. Sus palabras llevan el sello de aprobación de las distintas agrupaciones a las "Bases" sugeridas por Martí para la creación del Partido Revolucionario Cubano (PRC).

"Deleita la victoriosa oratoria de José Martí, quien una vez más arrolla a los presentes. En la magna fiesta de despedida en su honor, en el San Carlos, después de los discursos patrióticos de Herrera, Bello, Pompez y Hernández, apenas apagadas las palabras henchidas de gratitud de Martí, Francisco María González da a conocer las bases aprobadas."3
"Tras semanas de debates y discusiones, las 'Bases' fueron adoptadas en enero de 1892 en el Club San Carlos como guías para la formación del Partido Revolucionario Cubano."4
"Sólo su genio (José Martí) pudo darle unidad a los avanzados trabajos de la Convención Cubana de Key West, los estatutos secretos de los círculos revolucionarios de New York y las resoluciones de los de Tampa, para proclamar formalmente las bases del PRC en el Teatro San Carlos en 1892."5

Su legado

Al día siguiente Martí parte de regreso a Tampa y Nueva York. El corazón no le cabe en el pecho. El exilio unido le ha brindado su enérgico apoyo. En Nueva York se terminan de pulir las Bases del PRC, que son proclamadas en abril de ese mismo año, 1892.

La Guerra de Independencia comenzó el 12 de abril de 1895 con el desembarco de Martí y Máximo Gómez en Playitas, Oriente, Cuba. Al mes siguiente, el 19 de mayo de 1895, Martí murió en combate en Dos Ríos. A pesar de no haber vivido para ver hecho realidad su sueño de una Cuba libre, su legado continúa siendo inspiración y guía para los cubanos en su lucha por la libertad.

"No puedo echar del corazón, como quería, toda la ternura, y el justo orgullo, y el agradecimiento que, en nombre de nuestra patria, debemos todos a la emigración cubana de Key West."

José Martí, en carta a José D. Poyo, 20 de diciembre de 1893

José Martí afectuosamente se refería al San Carlos como "La Casa Cuba". En una de nuestras salas, el San Carlos exhibe "La Vida y Obra de José Martí: 1853–1895", con fotografías, documentos y una presentación audiovisual sobre su vida y obra. Visítenos.

Fuentes
  1. Jorge Mañach, Martí, el Apóstol, Colección Austral, Espasa-Calpe S.A., Madrid 1942, p. 196 ↩
  2. Mario Riera Hernández, Ejército Libertador de Cuba, Miami, FL 1985, p. 10 ↩
  3. Gonzalo de Quesada y Miranda, Martí, Hombre, Editorial Cubana, Miami 1998, p. 205 ↩
  4. Luis A. Pérez Jr., Caminos Españoles en la Florida, José Martí, p. 247 ↩
  5. Autor desconocido, folleto de la Ciudad de Key West, Huella de Herencia Cubana, Instituto San Carlos ↩